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Guatemala, Martes 9 de Febrero 2010 Imprimir artículo
 
     
   
    
     
   
     
 
Cuadrito Gris Análisis 11-07-2009
 
  ¿La inteligencia?, ¿con qué se come?  
   
  Una vez a los programas de Cohesión Social llegue la transparencia, estos se convertirán en baluartes para apuntalar el combate contra la violencia, sin necesidad de tantos cambios de funcionarios.  
     
  Francisco Ancheyta* | fancheyta@sigloxxi.com  
     
 
Durante la campaña, que culminó con la elección de Álvaro Colom como Presidente de la República, los ánimos se caldearon de tal manera, que al final las propuestas políticas giraron en torno a los problemas de inseguridad por los que pasa el país.
La famosa mano dura de Otto Pérez Molina se dobló, a partir de la iniciativa de que la violencia se combate con inteligencia. A la mayoría de la población le pareció que la Unidad Nacional de la Es-peranza (UNE) estaba planteando que el combate contra la delincuencia estaría basado en sesudos análisis, a manera de que si los malhechores salían por un lado, las autoridades ya las estarían es-perando por ahí, y si lo intentaban por otra parte siempre se toparían con el brazo de la justicia.
No nos hagamos ilusiones, el slogan no fue más que una forma de salirle al paso a la mano dura. Hasta ahora, no ha habido el menor indicio de que quienes están a cargo de velar por la seguridad de la ciudadanía tengan la mínima capacidad, o el cerebro suficiente, para pensar, crear e impulsar un programa coherente de medidas que ponga en su lugar a la delincuencia de todo tipo, común y organizada.
Creo que muy pocos ciudadanos se plantearon que la inteligencia (del latín intellegentia) planteada por la UNE estaba relacionada con capacidad de entender, asimilar, elaborar información y darle su utilización adecuada, tal cual lo haría la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.
Es decir, contar con un aparato eficaz, conformado por hombre y mujeres quemando pestañas y sesos antes de emprender acciones de hecho contra los impulsores de la delincuencia.
El sitio wikipedia define la inteligencia como la capacidad de procesar información, la cual está íntima-mente ligada a otras funciones mentales, como la percepción o habilidad de recibir dicha información, y a la memoria o posibilidad de almacenarla.

De recetas
El periodista italiano Tito Pulsinelli escribió alguna vez acerca de las propuestas gubernamentales, las cuales, según él, siempre son un catálogo de buenas intenciones y propósitos, y subrayó la ne-cesidad de aterrizar a la hora de prometer algo.
“Más vale la más humilde de las comidas, que la receta más elaborada”, señaló. Y tiene razón, porque a partir de ciertas acciones prioritarias, bien definidas y coherentemente programadas, se puede llegar a buen puerto.
En el caso de la inseguridad en Guatemala, esta semana se cierra con la renuncia o despido (no está claro qué pasó) del ministro de Gobernación, Salvador Gándara. Este funcionario era la tercera opción de Colom en esa cartera, y no pasó la prueba. “La tercera no fue la vencida”.
Ahora llega Raúl Velásquez, y es el cuarto en la línea sucesoria. Ojalá que no se les ocurra que “no hay quinto malo”. La inestabilidad en ese despacho hace bailar en un pie a la delincuencia organi-zada, tanto la que está dentro como la que está afuera de ese Ministerio.

Acerca de quiebres
El ojo puesto por los principales funcionarios de Gobierno en el descalabro social que se vive en este país, ha hecho que las autoridades pierdan de vista la importancia de la seguridad.
En una conferencia de prensa, el ministro de Finanzas Públicas, Juan Alberto Fuentes Knight, explicó que el propósito fundamental de los programas de Cohesión Social es quebrar la inercia de la pobreza. Por eso, dijo, está dirigido a que, a cambio del subsidio de Q300 mensuales, los padres de familia man-den a sus hijos a la escuela y los lleven a los puestos de salud.
Recuerdo que yo hice la broma de que, entonces, “esta generación de niños sería la que nos llevaría a un Mundial de Futbol”. El Ministro sólo sonrió, haciendo un gesto de afirmación con la cabeza.
Es cierto que cada Mico en su columpio, como gustaba decir el ex presidente Álvaro Arzú; o sea que cada dependencia tiene su propia función, pero es importante resaltar que una administración estatal no puede lanzar programas desligados. Todos tienen que perseguir una meta debidamente esta-blecida, a fin de alcanzar los resultados óptimos.
Por ello es que los programas de Cohesión Social deben estar acompañados de acciones contun-dentes para frenar la apabullante ola delictiva.
Con todo y los cuestionamientos (por la falta de transparencia) sobre los programas de Cohesión Social, no debemos olvidar que la violencia nos está ahogando. Las medidas, entonces, deben ser de carácter inmediato.
Es necesario reflexionar en serio, porque hasta ahora los encargados de la seguridad ciudadana siguen pensando sobre qué es la inteligencia y con qué se come.


AL FRENTE
PRIORIDADES
01
Sin ser demasiado inteligente, es factible pensar que a la población le interesa, en primer lugar, acabar con la criminalidad.

02
Ya se sabe que la corrupción en todo el sistema de justicia obstaculiza el combate a la violencia. Por ahí se debe empezar.

03
Todo proyecto requiere de dinero. No se debe, entonces, devolver dinero de la seguridad para ser utilizado en otros programas.


*Periodista
 
     
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