Con detractores y seguidores en todo el mundo, el graffiti lleva 40 años de existencia desde su aparición en Nueva York, y hoy por hoy se ha convertido en una especie de museo al aire libre en donde nada está escrito en piedra.
Sin embargo, el dominio de esta técnica puede dar pie a encontrar nuevos mecanismos de expresión, como murales y el diseño gráfico. Es así como los talleres Intervención de libros y afiches con técnicas de graffiti y diseño gráfico y Creación de un mural con graffiti, ilustración y collage se impartirán en el Centro Cultural de España (CCE) por dos graffiteros.
En ambos talleres “se trata de utilizar los papeles que se tienen en casa para hacer las intervenciones. Con los niños se tratará de estimular la imaginación y la creatividad, pero con los adolescentes serán cosas más técnicas, como saber dónde están las sombras y así desarrollen su imaginación”, coinciden Soft y Rach, los encargados de impartir el taller.
Arte o agresión
Rach es una artista venezolana que lleva ocho meses en el país y fue en Guatemala donde empezó a hacer graffitis, mientras que Soft, guatemalteco, lleva tiempo expresándose de esta manera.
“Nació con las postales que el Centro Cultural de España. Decidí utilizarlas para hacer esténciles sobre ellas. Sus diseños minimalistas me aburren, y creo que pueden utilizarlas para darles más imágenes. Entonces intervine las postales del CCE, sin pedirles permiso. Graffitiaba encima de ellas y atrás ponía mi firma: Soft. Con eso se sorprendieron y se preguntaron quién era el loco que hacía eso. Luego me contactaron y se planeó el taller”, explica Soft, acerca de la manera como surgió la idea del curso.
Soft también tiene en su haber malas pasadas como artista urbano. “He vivido de todo. Tengo cinco años de estar pintando en la calle. Al principio llegaba la policía, me arrestaba, me trataba como un vándalo; me decía: ‘ya que te gusta pintar, te pintamos las manos y la ropa’. Y lo hicieron. Me vapulearon, me metieron a la comisaría y tuve que pagar la multa para salir”, explica.
Sin embargo, asegura que las cosas han cambiado. “Hice uno con Gospel (otro graffitero) y pasaban los policías y no decía nada. Pero soy consciente del riesgo. Otra vez, acababa de terminar uno en una persiana de la zona 1. Me atravesé la acera de enfrente para verlo, paró un picop y el chavo me preguntó: ‘¿vos lo hiciste?’. Le dije que no. En eso me agarró, sacó su escuadra y me la quería meter en la boca. Le dije que no, entonces me dijo: ‘va, entonces tirate al suelo’, y lo hice. ‘Si te vuelvo a ver por acá no la contás’”, me dijo.
ASISTA
Los talleres de graffiti son gratuitos pero el cupo es limitado, por lo que la inscripción previa es esencial. Se impartirán los sábados de julio.
Para más información comuníquese al CCE, Vía 5, 1-23, zona 4, 4º Norte. Teléfono 2385-9066.
Link:
http://www.flickr.com/photos/softx
|