Londres. El suizo Roger Federer, número 2 del mundo, se metió ayer en su séptima final consecutiva en el torneo de Wimbledon tras derrotar por 7-6 (3), 7-5 y 6-3 en 2 horas y 2 minutos al alemán Tommy Haas en la pista Central.
“Creo que Tommy ha jugado extremadamente bien y por eso estoy tan contento de haber podido clasificarme, porque sabía que iba a haber peligro. Es increíble estar aquí otra vez”, indicó el helvético.
Federer, que tendrá la oportunidad de batir otro récord si suma su decimoquinto Grand Slam (comparte marca con Pete Sampras, con 14 grandes), reconoció que le resultaba “increíble” volver a estar en una final en el SW19 y que sería “una gran ocasión” para meterse en los libros de historia.
Inicio parejo
El pulso en la Catedral arrancó igualado. El germano tuteaba al campeón suizo. O eso hizo durante los primeros juegos. No hubo posibilidad de break para ninguno en una manga inicial en la que se vieron buenos intercambios y a un Haas sólido y agresivo.
El germano le plantaba cara al hombre más temido en el circuito, con permiso del español Rafa Nadal; no regaló puntos al principal favorito. Empezaba suelto, con buenas subidas a la red y manteniéndose agresivo.
Las cosas variaron y cada vez se empezó a ver a un Haas que tropezaba con más frecuencia en momentos clave. Sus 31 errores no forzados por los 15 de Federer fueron significativos.
Sueño hecho añicos
El estadounidense Andy Roddick se deshizo de Andy Murray en cuatro sets y destrozó la ilusión que el Reino Unido había puesto en que su nuevo ídolo pudiera avanzar a la final del torneo e intentar así la proeza de que convertirse en el primer británico en ganar Wimbledon en los últimos 76 años.
El partido estuvo tremendamente equilibrado durante las 3 horas y 7 minutos que, algo que reflejó también el marcador, que acabó con un ajustado 6-4, 4-6, 7-6(7) y 7-6(5) con dos tie-breaks incluidos que provocaron un aumento de las pulsaciones en más de uno.
El estadounidense ya llegó a la final del torneo de hierba londinense en 2004 y 2005, cuando perdió, precisamente, frente al que es su próximo rival, por lo que mañana tendrá la oportunidad perfecta de redimirse.
VENUS CONTRA SERENA, TOMA 22
Londres. La superioridad mostrada por las hermanas Williams en Wimbledon durante la última década deja registros difíciles de igualar como que en 8 de las últimas 10 ediciones, al menos una de las dos ha estado en la final.
El de hoy será su enfrentamiento 22, de los cuales cinco han sido en la hierba del All England Club y cuatro corresponden a finales.
El saldo favorece por un estrecho margen a la menor, Serena, con 11 victorias frente a las 10 de Venus. En sus partidos frente a frente en Wimbledon la igualdad es máxima al estar empatadas a dos victorias.
Venus, de 29 años recién cumplidos, y Serena, de 27 y que cumplirá uno más en septiembre, han hecho gala de un poderoso servicio, convirtiéndolas en la primera y la segunda, respectivamente, que más rápido sacaron en esta edición de Wimbledon al alcanzar cerca de 200 km por hora.
La mayor de las hermanas parece llegar con un juego más consistente que su rival de hoy, aunque la mayor de las diferencias es la complexión física de cada una de ellas.
Ambas protagonizarán la final de singles y también jugarán la final de dobles femenino. EFE
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