Los Ángeles. El actor Johnny Depp se convierte en el enemigo público número uno de un primitivo FBI en la nueva producción cinematográfica Public Enemies filme de Michael Mann que relata el intenso último año de vida del ladrón de bancos más popular de los años 30 en Estados Unidos.
En la cinta, Depp se sumerge en la identidad de John Dillinger, posiblemente uno de los personajes más “normales” de su carrera, en una obsesiva búsqueda de emociones fuertes y vida al límite y al margen de la ley, que acabaron por encumbrar al atracador a la categoría de Robin Hood de la Gran Depresión.
“Era un héroe existencial; todos los días eran el último, pero no se consideraba intocable, no era tonto, él simplemente vivía sin hacer planes”, explicó Depp (Pirates of the Caribbean, 2003) a la prensa en la presentación del filme en Los Ángeles.
Un tipo de persona que a juicio de Depp es difícil de encontrar en la actualidad.
“La gente era diferente antes, había algún grado de inocencia. No sé si habrá alguien parecido hoy en día; quizá el ‘subcomandante Marcos’ en Chiapas, que trata de proteger a los indios en México, es similar en pureza e inocencia”, afirmó el intérprete.
Dillinger y su banda camparon a sus anchas por EE.UU. aprovechando la inexistencia de una estructura federal que tuviese jurisdicción sobre los delitos interestatales y sus acciones, pronto elevadas a hazañas, fueron la primera prueba de fuego policial del FBI que visionaba el director J. Edgar Hoover.
Comparten la pantalla
El antagonista de Dillinger fue el agente Melvin Purvis, interpretado por Christian Bale (The Dark Knight, 2008), que parece el único capaz de organizar una operación que permita dar caza al escurridizo gángster.
Bale confesó sentir pasión por la historia de Purvis, que sufrió varios fracasos en su misión y, a pesar del triunfo de la ley, terminó por abandonar el FBI y se suicidó poco después.
“Al principio el FBI tenía muchas desventajas a la hora de luchar contra el crimen organizado; hubo una época en la que no podían ni ir armados, aunque eso no se ve en la película”, explicó el actor cuyo personaje inspiró al dibujante Chester Gould a crear el aspecto del detective de cómic Dick Tracy.
En un filme dominado por los personajes masculinos, la francesa Marion Cotillard ofreció el contrapeso dramático al protagonizar la historia de amor subyacente sufrida en sus carnes por la novia de Dillinger, Billie Frechette.
Un trabajo de meses para Cotillard ya que, al margen de la preparación del personaje, tuvo que deshacerse de su acento francés para mimetizar la pronunciación de unaMedio Oeste.
“No improvisé nada. Tardaba una semana en aprenderme cada frase”, aseguró Cotillard.
La película tiene el sello del cineasta Michael Mann, un director aficionado a los títulos policíacos y de intrigas como Heat (1995), The Insider (1999) o Collateral (2004) y estudioso de la década de los años 30 en EE.UU.
Mann presentó una estética cuidada y explotó al máximo cada plano para realizar esta producción, la primera del año que cuenta con posibilidades para los Óscar, al tiempo que optó por grabar en alta definición y no en formato cine.
Una decisión muy sopesada por este director candidato a cuatro estatuillas que busca que la película “impacte en la audiencia a través de una relación contemporánea”.
“No quería mirar a 1933; quería estar en 1933, quiero que la gente piense: ‘esto es real’; que no sea un evento distante que le pasó a unos personajes”, explicó.
Public Enemies llegará a las cartelera guatemalteca el próximo 18 de agosto.
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