Bonn. Desde la Antártida hasta las pirámides de Egipto, pasando por varios confines del planeta, el mundo apagó las luces para celebrar por segunda vez La Hora del Planeta y poner de manifi-esto la amenaza del cambio climático.
De manera sucesiva en cada uso de horario del globo terráqueo, casi 4 mil ciudades y pueb-los de 88 países se sumaron al acto patrocinado por el Fondo Mundial Silvestre (World Wild-life Fund, WWF, por sus siglas en inglés), un plan de oscurecimiento que consistió en apagar todas las luces no esenciales entre las 20:30 y las 21:30 de la noche.
Presionan por convenio
Un acuerdo para reemplazar el Protocolo de Kioto, que expira en 2012, deberá acordarse en di-ciembre en Copenhague, Dinamarca, y el sentido de urgencia de los ambientalistas ha suscitado interés en La Hora del Planeta este año. En 2008 participaron 400 metrópolis. Sydney había ini-ciado el esfuerzo de manera solitaria en 2007.
Pese al aumento de interés por las negociaciones de Copenhague, los organizadores estaban preocupados porque el entusiasmo por la celebración de este año quedara sepultado debido a la crisis económica mundial, declaró el director ejecutivo de esta propuesta, Andy Ridley. Pero agregó que, curiosamente, parece haber tenido el efecto contrario.
PAÍS APAGA LA LUZ
Las luces de la Plaza Italia, frente a la Municipalidad de Guatemala, se apagaron ayer por una hora, en solidaridad con el movimiento La Hora del Planeta, con el objetivo de promover las buenas prácticas ambientales en la ciudad, comentó Mario Cáceres, representante del movimiento ciudadano GuateÁmala.
“El objetivo es reducir el impacto que las personas causamos”, agregó.
El Centro Cívico apagó las luces de sus edificios principales, y en la plaza unas 100 personas encendieron velas.
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